Guardavidas: por un diálogo de bandera celeste

¿Es posible el diálogo en medio del conflicto, enojo, insultos en redes sociales y desmesuras de toda clase?


Es la historia de todos los noviembres, empieza con mucha bronca acumulada, ¿andá a saber por qué la antesala de la temporada trae aparejado conflictos innecesarios? Y no dependen de una buena o mala gestión del Municipio, depende de un clima que se gesta por esa difícil tarea de ligar a los sectores dialoguistas de los que prenden fuego gomas en la calle en pleno Enero.


Sin dudas que la primer división a la vista es de corte gremial. La segunda división es por la negación casi irracional de no aceptar que las decisiones políticas se resuelven en el primer piso del segundo cuerpo del Municipio y no desde una mangrullo en la arena.

En este lodo, cada noviembre, comienza una escalada de ruido que, gracias al temple de algunos compañeros del mismo espacio, se va calmando. Parecido al mar: tenés los que son bandera roja-negra, y los que son bandera celeste.
Nadie cree que lo hacen para dañar (en redes se utilizó el término lo hacen “de mala leche”) pero si se comprende que no hay posibilidad de diálogo cuando las premisas son desde la prepotencia.

Luego de la “toma” del Municipio, la denuncia efectuada por el jefe de personal y el Secretario de Seguridad, se llegó a una segunda instancia. Una reunión donde participaron SUGARA y LA UNION, lamentablemente tampoco se cerró la negociación que tiene varios ítems en discusión, el más importante el salario. Pero, a favor, hubo diálogo, áspero, pero lo hubo.

El Municipio viene trabajando en la educación de todos los que conforman “la cara visible” al turista, desde la capacitación con componentes sobre la historia de la ciudad, el medio ambiente y también su variedad de propuestas turísticas y culturales.  Cada geselino es responsable de que quienes vengan, quieran volver. Es por eso que desde todos los ámbitos hay una fuerte toma de conciencia con respecto a la imagen que damos a quienes nos visitan.

Los guardavidas hacen un trabajo impecable, tienen merecido el sueldo con creces, sin embargo no se puede llegar al verano y nuevamente hacer peligrar el operativo de seguridad en playa y a la vez, desde la trinchera, generar una situación como mínimo incomoda.
Es necesario calmar la tempestad y arribar a un acuerdo razonable, desde la paritaria hasta el acuerdo humano.
Sin dudas será un compromiso de todos, bajar a la tierra y ponerse a pensar juntos en dar lo mejor por que corresponde, pero también a cambio de un salario digno y razonable. Y finalmente comprender que, hablando, sin fijar una postura cerrada previa, se puede arribar a mejores acuerdos. Lejos de las broncas, lejos del conflicto y de cualquier atisbo de violencia.