Peronismo Casual Friday

La necesidad política tiene cara de hereje, mientras el Intendente de Villa Gesell muestra cordialidad con sus pares de Pinamar y Madariaga, del otro lado, lo de siempre, acomodarse como sea, aunque sea para la foto.


Ayer se reunieron los intendentes de Villa Gesell, Pinamar y Madariaga, todos sostuvieron sus mandatos en las últimas elecciones de Octubre: Dos de ellos, representantes de Cambiemos y de municipios ampliamente beneficiados por la gobernadora Vidal, sobre todo, Pinamar; y el nuestro, representante del peronismo y de un municipio al que no se le dio absolutamente nada.

Como dicen en el fútbol: la alegría va por los barrios y las cosas cambian a partir del 10 de diciembre. Los intendentes que hoy sonríen al lado de Gustavo Barrera, quedarían virtualmente acéfalos si el comportamiento de Kicillof fuese idéntico al que tuvo la gobernadora Vidal con Barrera.
Sin embargo, propios y ajenos esperan que, luego de sanear a la provincia y equilibrar las profundas desigualdades que existen entre los municipios que recibían toda la atención de la Provincia y la Nación, en contra posición de los municipios que ni el saludo les daban, se avecina un clima de equidad.
Es que la diferencia fundamental reside en que en el manual de estilo del gobierno entrante se lee en mayúscula que “no sirve pagar con la misma moneda”.
Kicillof la tiene difícil, debe llevar adelante una administración que contemple las necesidad de todos los habitantes de la provincia y luego de cuatro años donde no se paró de inclinar la cancha para los locales, te la regalo estar adentro del saco del futuro gobernador.

NO ES POR ACÁ ES POR ALLÁ

Más allá del gesto, de la foto, de lo que expresaron respetuosamente los tres intendentes luego de la reunión, está la realidad cruda y dura. Es que el trato desigual durante los años de Vidal, truncó un crecimiento parejo y en la disparidad, Villa Gesell se desangró en cada una de las áreas que requieren de un impulso de la gobernación o de la Casa Rosada.
Los antecedentes deben ser motivo de reflexión: Villa Gesell, austero, solitario, se arremangó y se bancó el destrato.
Y quizás por un tiempo, para Pinamar especialmente será momento de aprender a usar los zapatos del otro, sobre todo cuando aprietan.

En definitiva, más allá de las reuniones, los gestos y el pasado reciente, hay una realidad incontrastable, la obra pública regional más importante para Villa Gesell está mirando hacia las tierras de “Pitingo” Paredi, concretando el sueño de la autovía hasta el peaje de Mar Chiquita, para mejorar la conectividad con Mar del Plata, para fortalecer al turismo regional, para evitar los recurrentes accidentes mortales.
Y en el orden local, es fundamental finalizar las obras claves para la ciudad como el nuevo Hospital municipal.
Más allá de las formas y los tratos cordiales, esa será la foto que todos verdaderamente queremos ver.