Enduro del Verano: Amor y desgracia

Este viernes 28 de Febrero arranca el EDV2020 con más de 1300 pilotos inscriptos para la vigésima séptima edición de la carrera más importante de Sudamerica. Muchos coinciden en que podría ser la última edición del Enduro en Villa Gesell, lugar donde el evento creció, se potenció y se sobredimensionó hasta transformarse en un trastorno más para la administración de Barrera.


Corría el año 2009 y comenzó a registrarse el inmenso fervor que generaba Le Tuquet, el nombre con el cual se conocía al Enduro del Verano. Ese año, una tribuna se desplomó y dejó 30 heridos, un accidente que hoy queda lejos y es un hecho anecdótico, pero podría haber sido una tragedia fatal. Así comenzó a avisar la megacarrera a lo que nos enfrentaríamos años después.

El paso del tiempo hizo que Le Tuquet consolide su nombre como “Enduro del Verano”, más directo, más popular. El EDV se transformó en una carrera super gigante, en una marca registrada que cobija a cientos de miles y miles de fans de las motos y los cuatris.

Pero ese mismo devenir de los años, también transformó al EDV en un producto que parece “inmanejable”, al punto en el cual las decisiones políticas corren de atrás, como la gran mayoría de los pilotos del EDV siguen de atrás a los pilotos superprofesionales.

De esta manera, el Enduro del Verano fue una prueba y error para la gestión del Intendente Barrera, quien afrontó los problemas luego de suceder: Hubo problemas de limpieza, se resolvió con el trabajo incasable de personal de corralón al año siguiente, hubo problemas en la gestión de tránsito, se resolvió con modificaciones al año siguiente, pero a las muertes pocos le prestaron atención. Fueron leídas por casi todos como un “daño colateral” de la estupidez de la misma gente que asiste tratando de colarse al lugar, buscando hacer una picada ilegal y la desgracia está entonces siempre muy cerca del amor y pasión que despierta, al punto que este año los organizadores nuevamente pueden jactarse de alcanzar una cifra record de pilotos que correrán en el circuito municipal de Villa Gesell.

Memoria a corto plazo

El 2018 trajo picadas ilegales y heridos, además de un accidente vial posterior al enduro, en la ruta de gran dimensión que se cobró la vida de 2 personas y también en plena carrera un nene se cruzó en el trayecto que realizan los vehículos y fue atropellado por un cuatri que circulaba a toda velocidad.

El 2019 había sido el año más trágico para lo que representó el EDV, con más de 100 intervenciones de servicios médicos, 40 heridos, tres agentes de tránsito atropellados y la muerte de Mauro Freiria de Ituzaingó, Juana Boero de Campana quien murió degollada y un joven que murió producto de un infarto en la tribuna.

La lectura municipal fue reforzar el control de tránsito para el 2020, pero una semana antes (recordemos que se corrió la fecha para tener mas seguridad y mejor alcance de turismo) generó que muchos que ya estaban en la ciudad formen parte de carreras ilegales con asistencias de más de 500 personas en terrenos linderos a la pista del enduro, eso finalizó con la muerte de Gabriel Carrizo y varios heridos en diferentes carreras ilegales que no fueron detectadas a tiempo para “prevenir” la exitación de gran parte de las 150 mil personas que aman el vértigo, la velocidad, el ruido de los motores, las motos, los cuatriciclos y también las carreras ilegales. Salvando las distancias, para ellos es como para otros jugar un partido de fútbol un domingo, mirar la tele en un bar y sentirse técnico del equipo o jugar al tenis con suerte al lado de Roland Garros.

El asesinato de Fernando Báez Sosa, sin dudas marcó un antes y un después para Villa Gesell, acá no se trata de interpretaciones, es así. Sin embargo, a veces las decisiones llegan mucho después de las necesidades y la muerte termina siendo la cachetada para que algunos dirigentes reaccionen.

Pensábamos que iba a ser la última muerte del 2020 y no, otra vez tuvimos que ver como se habló de “víctima fatal” como un dato estadístico, como se habló de “hechos impredecibles”, como se “sitió a la ciudad” para garantizar la seguridad por “subestimar” la dimensión y alcance de un evento, como se “minimiza” las conductas, hábitos y costumbres de miles de jóvenes que, cuando no se pueden controlar más, la primera respuesta son las prohibiciones.

No más boliches es igual a no más jóvenes, no más espectáculos masivos es igual a no más turismo masivo, es algo que hasta Carlos Gesell sabía y evidentemente quería cuando hizo crecer a esta ciudad, cuando señaló a los jóvenes como parte de ese crecimiento, cuando inventó la vida donde no había vida, en el medio de las dunas.

Encarguémonos de que siga habiendo vida y no más muertes, es el único camino posible.