El resultado de 30 años de liberalismo en Chile

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Al unísono, los que ahora le dan la espalda a Piñera, hablaban de Chile como el milagro latinoamericano y el modelo a seguir. Hoy, hace más de un mes que Chile está en la calle en plena eclosión social, represión, desapariciones y muerte. Las imágenes de Chile se asemejan al postapocalipsis del que Macri, Bolsonaro, Trump y los libertarios de Argentina no hablan.



Cuando el hijo modelo fracasa, fracasa toda una familia. En la concepción occidental, un padre “invierte” en quien será su sucesor, el hijo que llevará al éxito al futuro de la familia. Si el hijo cae, cae toda la familia.

Latinoamérica explotó y cayó. Literal. Los incendios en el amazonas desnudaron el negocio multimillonario de Brasil uno de los socios más importantes de Estados Unidos; La liberación de Lula; la derrota de Macri en dos instancias: la económica (FMI) y las urnas; y el hartazgo del pueblo hermano chileno con más de 2 millones de manifestantes en las calles y un estado que mete bala, repercutieron en toda latinoamérica.

Hoy Chile es una triste postal de la Mad Max latinoamericana. Colombia le sigue los pasos. Bolivia, luego de un atentado fallido a Evo Morales, tuvo su golpe Cívico, Religioso, Militar, Mediático y Político, que depositaron a Evo en el exilio y a un pueblo bloqueado y violentamente reprimido.

Pero nadie habla hoy del hijo que fracasó: el liberalismo latinoamericano fracasó, como fracasó en cada país subdesarrollado del mundo. A la larga o a la corta.

Macri se suma a la lista de los Piñera, Iván Duque Márquez y Peña Nieto.
Argentina parece llevarse la mejor parte, un pueblo tranquilo que sólo decidió decir NO a Macri en las urnas.
Latinoamérica, otra vez más, sometido al poder a través de la opresión de pueblos y en sumisión al orden geopolítico.

Algún día, sin el yugo del capitalismo mundial pisando a los pueblos latinoamericanos, sin el sopesar de las derechas dominantes y mirando hacia adentro, vamos a lograr ser tan poderosos como querramos ser.
Mientras tanto seguiremos sufriendo cada 10 años la embestida de “tiranos” multimillonarios de turno (o alguien que los represente) regalando al país al mercado, tirando a los pueblos al abismo de la pobreza.

Mientras tanto: Chile resiste en las calles. Argentina resiste en las urnas. Bolivia sufre. Venezuela aguanta. Colombia despierta. Brasil está alerta y Estados Unidos como siempre, tan liberal que asusta.