Una postal del dolor social por la muerte de Fernando

Este martes 11 de Febrero, faltando una semana para cumplirse un mes de la muerte de Fernando, así estaba el lugar donde los asesinos pusieron fin a la vida del joven Báez Sosa: Postal de un inmenso dolor en la ciudad y demostraciones de un sentimiento popular que grita #JusticiaPorFernando y pide un cambio en la consciencia argentina.
#NuncaMas

Una mujer con su hija llorando se retiran del árbol que se encuentra frente a Lebrique, donde previamente habían dejado un escrito: Justicia por Fernando “estábamos esperando venir a Gesell como todos los años y cuando mataron a Fernando abracé fuerte a mi hija, en ese momento me olvidé de las vacaciones porque nada tiene más valor que un hijo, antes de venir sabía que iba a pasar por acá y le propuse a mi hija que viniéramos a rezar por Fernando y por sus padres” confesó la mujer.

Nadie está ajeno a lo que sucedió, antes Av.3 entre Av. Buenos Aires y Paseo 102 era simplemente uno de los lugares más transitados de la ciudad, hoy es un espacio de reflexión, los más pasivos miran con tristeza y continúan su viaje, a otros nos corre un frío gélido por el cuerpo que nos hace pensar seriamente en lo que somos como sociedad, en qué hicimos o qué dejamos hacer para que le arrebaten la vida a un pibe de oro como Fernando.

Mientras el árbol fue transformándose en un santuario, los testimonios fueron más y más dolorosos, porque quien conoce de cerca el terrible vacío de perder a un hijo o aquellos que tienen la sensibilidad y humanidad para “ponerse en la piel” de los papás de Fernando, difícilmente puedan seguir adelante sin que esto sea un verdadero punto de inflexión. Sin dudas hay un antes y un después de la muerte de Fernando, pero depende de cada uno de nosotros. Muchos elegirán desentenderse y ocuparse de lo propio, otros creemos que “hacerse el boludo” no le hace bien a Villa Gesell, no le hace bien a Buenos Aires, no le hace bien a la Argentina.

Frente al árbol, un chico que recién cumple los 19 años, como Fernando, se mantiene en silencio unos minutos. Antes de irse nos cuenta que pasa desde hace unos días para ver que deja la gente “hay mucho dolor y es la forma que tenemos de expresarlo, el tiempo y la lluvia van a llevarse todo esto que deja la gente y en marzo cuando se vayan todos seguro que se olvidan de Gesell y de Fernando, pero yo no me quiero olvidar porque la vi llorando a mi abuela cuando se enteró del asesinato de Fernando y esto se que me podría haber pasado a mi también”.

Un hombre recordó en las redes sociales de Villa Gesell Portal, el terrible asesinato de Natalia Melmann, una chica de 16 años, que perdió su vida Miramar en el 2001: violada, torturada y ahorcada con los cordones de sus zapatillas por al menos 5 hombres, según indica la causa 3 de ellos policías. Silencio y dolor que se remueven ante cada hijo e hija que fueron asesinados y no hubo respuestas en la Justicia,  no hubo condena de la sociedad, no hubo apoyo de los medios.

Hay que decirlo con todas las letras: Muchos quisieran que no se escriba más el nombre Fernando, no se hable más de muerte, no se mencione más a Villa Gesell, no se señale más a nada ni a nadie simplemente porque no conviene. Pero sin dudas, muchos pensamos diferente, es toda la Argentina la que se debe un cambio de consciencia. Lo que sucede no se puede tapar y es una responsabilidad de toda la sociedad seguir pidiendo justicia.

No podemos naturalizar la muerte, no debemos naturalizar la violencia, #NucaMas. Fernando hoy debería estar pensando en sus estudios de abogacía, con sus amigos "sanos", cumpliendo sus metas "sanas" y es responsabilidad de cada uno de nosotros entender que #NuncaMas es #NuncaMas.