En nombre de Dios: Catequistas, Pastores y Curas en la mira de la Justicia

Luego de la conmoción por el caso del catequista geselino Olivares acusado de abusar y ejercer violencia doméstica contra su familia durante 30 años, se le suma el pedido de condena de 35 años de cárcel al Pastor Hurtado acusado del delito de trata, por haber captado a más de 20 personas a través de un mensaje de fe para reducirlas a la servidumbre, y de haber cometido numerosas violaciones. A esto se le suma una larga lista de más de 100 curas denunciados por abuso sexual en todo el territorio de Argentina. ¿Qué sucede cuando en nombre de Dios se comenten este tipo de delitos?

Esta semana Villa Gesell se notició de uno de las crónicas policiales más truculentas de la ciudad en materia de abuso, violencia física y psicológica denunciada ante la justicia por la mujer del catequista Olivares.
Este jueves también el Ministerio Público Fiscal solicitó una pena de 35 años de prisión para el Pastor Isaías Nelson Hurtado, quien está acusado de numerosas violaciones y de haber captado a más de 20 personas a través de un mensaje de fe para reducirlas a la servidumbre, explotarlas laboralmente, y hasta desapoderarlas de sus bienes. Por otro lado, en Argentina hay cerca de 100 casos de abuso perpetrados por curas que no parecen estar en la agenda de los medios, aun cuando la misma iglesia ya dispone de un protocolo para intentar combatir los abusos sexuales. Hoy el encubrimiento se piensa como parte del proceso necesario para que suceda el abuso.


EL CATEQUISTA OLIVARES
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Los casos son escalofriantes, en Villa Gesell, el relato de Daniela Beatriz Quiroga ya está en manos de la justicia, sin embargo, la denunciante se encuentra encerrada desde que tomó la decisión de realizar la denuncia con parte de su familia, mientras que Olivares, el catequista, continúa con su vida normal.
La mujer contó que durante treinta años vivió un calvario desde la obligación a ”leer la biblia, rezar y que fueran a la iglesia. Así justificaba sus maltratos y golpes. Llenándose la boca de Dios y él era el encargado de hacer nuestras vidas un infierno" hasta sufrir golpizas en la panza durante el embarazo “Desde que los tenía en la panza sufríamos sus golpes despiadados sin importarle que los llevara ahí dentro", lamentó Beatriz.

Este jueves, en Mar del Plata, se conoció que la justicia pidió 35 años al Pastor Hurtado, acusado de ser autor y partícipe necesario respectivamente de los delitos de "trata de personas" consumando su explotación en la modalidad de "captación y acogimiento", utilizando "el engaño, la coerción y el abuso de la situación de vulnerabilidad" en que se encontraban las víctimas.


EL PASTOR HURTADO
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Como así también el centenar de casos de abuso, muchos sin resolver y con la iglesia dando la espalda al gravísimo problema que atraviesa la institución desde que se hicieran públicas las primeras denuncias de abuso, entre las que figura la causa del Sacerdote Marcelino Moya de Villaguay, Entre Ríos, que abusó de un monaguillo de 14 años y recién 30 años después fue condenado por la Justicia. El caso más relevante, por la tremenda exposición pública fue el del Padre Grassi, condenado culpable por dos hechos de abuso sexual y corrupción de menores agravados.


EL SACERDOTE MARCELINO MOYA
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Es innegable el importante rol social que tiene un sacerdote, un pastor y un catequista, pero también es necesario asumir la responsabilidad institucional, judicial y mediática con respecto al tratamiento de estas problemáticas.

Estos días convulsionados en América Latina, también hemos visto como “En nombre de Dios” se rompen los procesos democráticos y se autoproclaman presidentes. Aún “En nombre de Dios” se bendicen las armas para las guerras, se impulsan candidatos a Presidente y se realizan aberraciones que, aún pasen los años, continúan vigentes.