Costa Atlántica: quien aumenta los precios, baja la rentabilidad

La “avivada” de algunos comerciantes y empresarios a lo largo de toda la costa atlántica generó una merma en el consumo y un alerta en los turistas. Diferentes relevamientos en el frente costero demostraron que gran parte del comercio que tomó la decisión de dolarizar los valores al precio final de sus servicios o productos, hoy tienen un impacto negativo en las ventas. En el mejor de los casos, un efecto burbuja que finalmente dañará a futuro la toma de decisión de los turistas a la hora de elegir el lugar para irse de vacaciones.


Carpas a valores de alquiler de departamento, gastronomía con un incremento mayor a la inflación anual, supermercados y almacenes con diferencias de hasta 30 pesos por sobre el valor del mismo producto en otros supermercados. Toda esta tendencia negativa se repite a lo largo de la costa, un error estratégico del comerciante que se ampara en el aumento de los costos durante el último año.

Argentina en general vive una realidad inhóspita luego del descalabro económico y social que trajo aparejada la mala administración del gobierno de Macri. En esta nueva etapa del país uno de los errores más comunes es creer que el deterioro económico culminó con la asunción de Alberto Fernández, olvidarse por completo que se trata de una transición de modelos y que eso trae aparejado desequilibrios naturales a los que se le suma las malas lecturas de quienes brindan servicios y productos.

El modelo económico saliente perjudicó en mayor o menor medida a todas las clases sociales, sobre todo la baja y la media, un ciclo donde se profundizó la economía a la baja que ya venía en descenso sobre todo los últimos dos años de la presidencia de Crisitina Fernández. La economía requiere ahora de un establecimiento del cambio de matriz y no es conveniente el descontrol de precios, sólo un ajuste natural que al no estar regulado requiere de una buena lectura de la situación económica.

La gran pregunta es ¿Cuál es la rentabilidad necesaria real de un negocio, cuál es la posible  y cual es la soñada? en ese margen de posibilidades y en el contexto de una economía aún deprimida, no todo el mundo comprende que, la rentabilidad necesaria real, es la única posible en el marco actual. Esto genera profundas disparidades en los precios que se encuentran a lo largo de la costa.

Hay una necesidad de comprender que la realidad no está acomodada para nadie y menos para los destinos turísticos de clase media. Cualquier exageración en la evaluación del margen de ganancia y reparación del costo de venta al público, genera un bache más en la rentabilidad general de cualquier servicio o producto que se quiere ofrecer.

Quienes fijaron sus precios igual o por sobre la inflación anual del 55% bajaran su rendimiento y por ende su rentabilidad al final de la temporada. Quienes abordaron el aumento cercano al 30% lograran mejor rendimiento y por ende una rentabilidad posible en este contexto de sinceramente de la crisis real.

En el mejor de los casos, quienes evalúen a fin de temporada con buenos resultados luego de llevar los aumentos a más del 50%, no estarán evaluando la postal de turistas exprimiendo a mas no poder sus recursos y culminando sus vacaciones con una imagen negativa y un saldo en rojo en sus cuentas, esa burbuja explota a veces sin que el comerciante o empresario comprenda el daño.