A Fernando Báez Sosa lo asesinamos todos

A una semana del homicidio que conmocionó a todo un país y con el profundo deseo de que se haga justicia, la sociedad debe imputarse el cargo de participe necesaria en el destino de nuestras juventudes: Por omisión, por desidia, por egoísmo, por desatención, por codicia, por interés, por inoperancia.
Suena fuerte, sin embargo la muerte es irreversible. La muerte, en este caso, es el desenlace de miles de situaciones evitables que se repiten en bucle, cada fin de semana, cada día, cada instante.
Preferimos ser jueces para impartir culpas y sentenciar al otro, que nada nos salpique.
Elegimos ser testigos oculares que miran y no se involucran.
Preferimos militar causas que nos convienen y no causas que nos atraviesan.
Elegimos ni mirar, cambiar de canal, para difícil ya está la vida y recemos que no nos pase.
Preferimos pedir que los violen en las cárceles a los culpables materiales del crimen antes de tomarnos una hora para ir a pedir justicia pacíficamente en la calle.
Decidimos dejar que se muelan a golpes antes de ponernos en el medio y frenarlos.
Permitimos que lo que está mal, lo siga estando, porque hasta que no haya sentencia, hasta que no vayamos todos a perpetua nada va a cambiar.
Porque si realmente hubiera justicia, seriamos todos culpables.

 

En la imagen, Fernando con amigos haciendo actividades comunitarias en un barrio. Ese pibe perdimos porque un grupo de violentos, uno de ellos, una promesa del rugby argentino, le quitó la vida. Antes nosotros permitimos que esto suceda en las calles.

Sebastian Iglesias, Director de Villa Gesell Portal