La golpearon y le robaron el celular en Paseo 135 entre 5 y 6

Natalia, una vecina de 25 años, volvía de comprar este lunes a las 20:00hs y en Paseo 135 fue embestida por un hombre que la empujó, forcejeó con ella en el piso y le pegó para quitarle el teléfono móvil, situación que fue advertida por vecinos del lugar que salieron a enfrentar al delincuente hasta que logró escapar. La denuncia fue radicada en la comisaría segunda y el joven fue aprehendido. En el lugar y en un descuido mientras forcejeaba con Natalia, el ladrón dejó caer otro celular que resultó ser de una persona a la que había robado un rato antes en la zona del colegio EDEM.



Como es habitual, la vecina Natalia Dopazo, volvía de hacer las compras, sobre Av.3 dobló por la 135 cuando se da cuenta que las bolsas eran muy pesadas y le faltaban unas cuadras para llegar a la casa. En ese momento saca su celular con la intención de llamar a su pareja para que se acerque a darle una mano con las compras. Apenas apoya las bolsas y saca el celular siente la presencia de una persona que le grita y se le viene encima.

Cuando logra verlo, se trataba de un joven de no más de 30 años, de tez trigueña, llevaba una remera amarilla y un buzo negro con la capucha puesta: “Soltá el celular pendeja, me grita y me empuja, yo caí y comencé a gritar que me ayuden, pedí auxilio a los gritos” . Natalia logra zafar del delincuente, quien le pega para que suelte el smartphone. Natalia se mantiene firme y sigue a los gritos, pero nuevamente la agarra fuerte y de un empujón, ella se sostiene del buzo del ladrón y caen los dos: “en ese momento aparecen unas personas que estaban en unos duplexs a ayudarme, le pegan al chico y sale corriendo hacia Avenida 3” cuenta Natalia.

“Cuando se fue corriendo, el dueño de uno de los duplex me ayudó, me subió a su auto y me llevó hasta la comisaría” relata Natalia y agrega “justo antes veo que hay un celular en la arena donde me tiró y se me ocurre llevarlo porque pensé que era del chico y podía servir para que lo encuentren” el aparato que recogió del piso era de una persona que había sido robada a punta de cuchillo por el mismo joven un rato antes en las inmediaciones del Colegio EDEM, a solo 300 metros de donde le pegaron y le quitaron el celular a Natalia.

La joven geselina es mamá de dos pequeños, trabajadora y una buena vecina. Lamentablemente, el robo de celulares de forma violenta o intimidante es moneda corriente en la zona, innumerables denuncias se realizan por los vecinos del barrio en diferentes horarios, sobre todo por la noche porque falta iluminación. Las denuncias quedan en la nada, con suerte se logra aprehender a alguno de los responsables.