Berni chocho: Barrera aconsejó a los vecinos del sur que llamen al 103 y no al 911 “en la Secretaría saben más y los atienden más rápido que en el 911”

La situación en materia de seguridad parece estar absolutamente desbordada y eso se dejó ver desde el último verano con hechos de notoriedad nacional y con constantes incidentes de trascendencia local. En este marco se desarrolló la reunión con más de 200 vecinos del sur que, notoriamente indignados, manifestaron estar cansados de los robos y de las denuncias que no llegan a nada. “Algunos cuando llamás no saben ni dónde queda Las Gaviotas” indicó una vecina a lo que Barrera sugirió que no llamen al 911 sino al 103 que pertenece a la secretaría de seguridad, comandada hoy por el Comisario Andersen a quien Berni le habría revocado la licencia y quien además debe enfrentar un proceso judicial por presunto robo agravado según la causa en poder del Fiscal de Dolores, Diego Torres.



Una vez más Mar de las Pampas, Mar Azul y Las Gaviotas se ponen al frente del reclamo de algo que se replica en toda la ciudad. De esta manera el Intendente Gustavo Barrera y el Secretario de Seguridad Mauricio Andersen, junto a el Jefe de Gabinete, Cristian Angelini, algunos concejales y hombres de confianza de Barrera, trataron de contener a los vecinos que manifestaron estar hartos de reclamar siempre lo mismo.

Como suele suceder en este tipo de reuniones, se fijan posturas y algunas de ellas son ideológicas, en la frase tan frecuente que sostiene que “todos saben donde están los que delinquen” y "el silencio que otorga de los funcionarios", se deja ver algunas posibilidades: una es la elegida por los dirigentes para responder  “la justicia los deja libres” y otra denota un desborde absoluto para dar respuestas a los temas más sensibles de una ciudad, en este caso la seguridad.

Independientemente de la “estigmatización de la pobreza” de parte de algunos vecinos reclamantes que señalan que gran parte de los delincuentes se encuentran en los asentamientos, por otro lado, desde los funcionarios públicos hay una “subestimación del crimen organizado”. Esto conlleva a dos lecturas: una que desnuda la mirada naif e inmadura sobre la problemática pero que demuestra la ineficiencia para resolver los problemas que atañen a la seguridad. La otra mucho más grave, la concomitancia, que hace que las cosas pasen una y otra vez.

En tal sentido los vecinos a los gritos reclamaban información sobre “allanamientos”, una vecina señaló “lo que roban va a algún lado, sabemos que nos roban pero nadie nos dice que están allanando” indicó dejando ver la falla en la comunicación de parte del Municipio o, lo que es peor, dejando ver el desconocimiento del Estado sobre el destino final de cada uno de los elementos robados”.

Las caras de los vecinos eran de cansancio, ese cansancio real que satura, de aburrimiento de volver a decir lo mismo, pero con más robos a cuestas. De entrada, Barrera tomo la palabra y fue interrumpido cuando dijo que venía por los hechos de las últimas dos semanas “no es de las últimas dos semanas, es de los últimos años” sostuvo una joven apoyada a un árbol que a modo de sostén, también reforzaba la idea de quien está realmente agotado.

La reunión comenzó con la ausencia del micrófono, Barrera hablaba bajito y ante la exigencia de que se expresara más fuerte, levemente ofuscado e incómodo pidió que se amontonaran para no tener que gritar. Es que el intendente necesita siempre de la aprobación de parte de quienes lo escuchan y acompañan, en algunas reuniones se ha retirado por no contar con ese apoyo. En Mar Azul, lo tuvo, algunos vecinos pedían silencio, que esperen pacientes a que termine de expresarse el jefe comunal.

La reunión duró cerca de una hora y volvió a ser un ejercicio de catarsis, donde Barrera buscó que se calmen los ánimos y los vecinos al menos pudieron largar lo que tenían para decir. De soluciones aún nada. Incluso Barrera para destacar un servicio que ofrece la Secretaria, denostó a un servicio que ofrece la Provincia. Situación que se vio reflejada cuando una vecina aseguró que los que atienden las llamadas ante un hecho de inseguridad, no saben ni siquiera donde es Las Gaviotas. Barrera respondió que deberían llamar al 103, teléfono de la Secretaría, porque “saben más y son más rápidos que en el 911” situación que, incluso siendo en parte verdad o no, demuestra el distanciamiento con el Ministro de Seguridad, situación que se profundizó cuando Berni aseguró mediáticamente que ya le había advertido a Barrera de que la noche de Villa Gesell era un descontrol.