El único beneficiado por el Coronavirus es el medio ambiente

Desde principios de febrero, los países asiáticos y europeos vienen implementando distintas medidas restrictivas con el objetivo de controlar efectivamente el COVID-19; la más contundente ha sido el paro total de actividades, tanto industriales como turísticas, y al cese de actividades cotidianas, obligando a toda la población a una cuarentena total para evitar que el virus siga esparciéndose. Paradójicamente, esto generó un alivio para la naturaleza, situación que se vio reflejada en dos imágenes impactantes, una la que corresponde a los canales de Venecia con agua transparente y peces; la segunda el mapa de nivel de contaminación en China, luego de un mes del cese de actividades. Científicos y ambientalistas pudieron comprobar empíricamente la notable mejora de las condiciones del medio ambiente.



Qué pasa con la rebeldía en Argentina

En el orden local, las medidas de prevención en Argentina están siendo gradualmente implementadas, pero lo preocupante es la ligereza con que mucha gente toma al COVID-19, ya que con total desconsideración hacia la salud propia y ajena, nuestros conciudadanos continúan desplazándose a lo largo y ancho del país de manera ociosa, van a cafés, bares, centros comerciales, etc., hasta que cada actividad es expresamente prohibida por el gobierno; a lo anterior se suma la violación reiterada de la cuarentena por parte de numerosos grupos de personas.

Todas estas actitudes sólo agravan la situación argentina con respecto al COVID-19 y pueden derivar en una extensión de la cuarentena por tiempo indefinido. Esta reacción inicial se dio de manera similar en los países europeos, cuyos ciudadanos tratan de alertarnos vía redes sociales para que no salgamos de nuestros hogares y, así, evitar los récords de muerte diarios a los que están llegando en el viejo continente (por ejemplo, Italia sufrió 475 muertes en 24hs).

El virus parece ser más mortal para las personas mayores de 65 años, y sus síntomas pueden no manifestarse hasta pasadas dos semanas, por lo cual resulta fundamental que la gente entienda la importancia de permanecer en sus casas y no salir más que para comprar comida y medicamentos de manera individual, para evitar grandes agrupaciones de personas. Además, en lugar de acudir al médico cuando aparece algún síntoma, lo ideal es consultar por teléfono a la línea 107, para reducir las posibilidades de contagio dentro del ámbito de la salud.

El caso de China

El parate de grandes dimensiones (cuya importancia radica en la densidad demográfica de los países, por ejemplo: China en el año 2018 contaba con una población de 1.395.380.000 habitantes, mientras que Francia tiene 66.890.000 habs., seguida por Italia con 60.317.000 habs.) que tuvo lugar en Europa y Asia, ha contribuido enormemente a disminuir la contaminación, son conocidas las imágenes de las grandes ciudades con smog. Si tomamos el caso de China –conocido como el país más contaminante del mundo por ser el responsable del 30% de las emisiones anuales de dióxido de carbono (CO2) a nivel mundial– redujo drásticamente las emisiones de CO2 (relacionadas con la quema de combustibles fósiles tales como el carbón) en conjunto con las de dióxido de nitrógeno (NO2, proveniente de los medios de transporte y la industria), lo que redujo la contaminación del aire de manera notoria en el plazo de un mes, a tal punto que puede observarse a simple vista en las imágenes satelitales de la NASA y la Agencia Espacial Europea.

En la siguiente imagen, se observa la contaminación por NO2 en China en enero y su eliminación un mes después, gracias a la paralización total de actividades:


Esta reducción de la contaminación fue consecuencia de una caída drástica en la producción de aceite y acero, sumado a la reducción del 70% de vuelos domésticos y del uso de carbón. Ahora la pregunta es: ¿qué pasará con el medio ambiente cuando se termine de erradicar el COVID-19?

La relación entre la contaminación y el COVID-19

La exposición permanente de las personas a un ambiente altamente contaminado, genera daños en la salud (particularmente en los pulmones y el corazón) y aumenta las posibilidades de muerte por COVID-19, cuyos daños en los pulmones pueden observarse mediante los rayos X. Por lo tanto, los expertos consideran que las estrictas medidas de aislamiento social permitieron reducir de manera drástica las emisiones contaminantes, de modo que la exposición de las personas a la contaminación se redujo a tal punto que se evitaron decenas de miles de muertes prematuras por aire contaminado en China, incluso más que la cantidad de muertes que hubo por COVID-19. Las personas con enfermedades crónicas en el corazón o pulmones, tienen menos posibilidades de luchar contra infecciones tales como la del COVID-19, por lo cual puede resultarles mortal.
Al día de hoy, 19 de marzo, el COVID-19 a nivel mundial ha infectado a 217.954 personas, con 8.799 pacientes fallecidos y 83.992 recuperados.